Saludos salid@s.
Quiero hacer este blog lo más sencillo posible. Por eso voy a crear muy pocas categorías para las entradas. La primera que surgió, 'divaguemos', es más un cajón desastre para esas entradas en las que divago. Otra categoría, quizá la más importante de este blog erótico festivo, es la llamada como 'polvazos'.
Y qué mejor que estrenar esta categoría contando mi pequeña historia con 'la rubia'. Un inciso primero, todo lo que voy a contar en este blog puede que penséis que es fruto de mi calenturienta imaginación, pero os juro que es la verdad y la más pura verdad.
Pues eso, 'la rubia'. Bea era la hija de la jefa de mi madre. Ella tenía 4 años más que yo, tenía los ojos azules, un cuerpo de infarto, una sonrisa que te dejaba tonta y, cómo no, rubia. Como en Andalucía abundan las morenas pues la tuve que rebautizar como 'la rubia'. Además tenía un rollo hippie que intentaba tapar su naturaleza pija que me enloquecía. Mi madre trabajaba muy cerca de nuestra casa, así que me dejaba caer por allí a menudo y tenía bastante buen rollito con ella.
La jefa de mi madre la tenía mucho cariño y las hijas de ésta todavía más. Vamos que para 'la rubia' mi madre era como una madre para ella y viceversa. Desgraciadamente nunca pasó nada entre nosotras ya que, aparte de nuestra difícil situación con nuestras madres, ella era hetero (qué novedad) y yo estaba emparejada (eso tampoco era nuevo).
Pues bien, pasó el tiempo y yo me fui a vivir a otra ciudad (estudios universitarios). Un día, hablaba con mi madre y me comentó que 'la rubia' había conseguido un trabajo en la ciudad donde yo estaba entonces. Ella decía que sería genial que quedáramos, ya que 'la rubia' era nueva en la ciudad, no conocía a nadie, etc. Incluso mi madre me había conseguido el número de móvil de 'la rubia'. Aquello era lo más, mi propia madre poniéndome en bandeja una chica.
Esa misma noche la llamé y quedamos para unos días más adelante. La verdad es que llevaba tiempo sin verla y no la recordaba tan terriblemente atractiva. Estuvimos tomando algo y hablando de tonterías como, por ejemplo, nuestras madres. Decidimos cambiar de sitio y de camino me topé con una amiga bollera bastante masculina. Me paré a hablar con ella quien le hizo un escáner visual a 'la rubia' y nos despedimos. Llegamos al bar donde íbamos y ella me preguntó: "Tu amiga... Es de las que entienden?". La verdad es que nunca me ha gustado la frase de "fulanita entiende", me parece una gilipollez. "Pues, si te refieres a si es lesbiana, sí, lo es", la respondí. Es entonces cuando surge esa situación absurda de no decir que tú también lo eres, sentir que si no lo haces es como si lo ocultaras y no es mi caso. "Bueno, yo también lo soy", le dije.
Ella me miró y se quedó callada mientras bebía de su cerveza. Luego me dijo: "La verdad... es que ya lo sabía". Yo pregunté: "Mi madre, no?" Y ella me asentió riéndose. En ese momento es cuando esa amiga hetero te hace las típicas preguntas de "cuando DECIDISTE ser lesbiana? Has estado alguna vez con un TÍO? Las lesbianas FOLLÁIS? Y si lo hacéis, CÓMO?"
No sé si fue el alcohol o si fue porque me quité un peso de encima al ver que ella sabía que era lesbiana, pero la verdad es que me vine arriba y le solté el pegote: "Bueno, si quieres saber cómo follamos yo te lo demuestro cuando quieras". Ella se rió a carcajadas y no se lo tomó en serio. Cambió de tema y ahí quedo.
Salimos del bar rumbo a nuestras respectivas casas. Ella se paró en seco nada más cruzar la esquina. "Subes a casa a tomar la última?", me preguntó mirando la puerta que accedía a su piso, por lo visto. "Mmmm, joder, qué bien, vives en un piso super céntrico", no sabía qué decir, me había dejado descolocada y estaba estúpidamente nerviosa. "Venga, sube, es pequeño y viejo pero vivo sola", me insistió. "No, -contesté- si subo no me voy a portar bien". Entonces ella me contestó algo que sólo había oído en las pelis porno, pero en este caso era la puta vida real: "Y si yo quiero que te portes mal".
Supongo que conocéis la famosa frase de "que se te caigan las bragas", pues bien, a mí me pasa casi literal. Cuando alguien me pone cachonda de repente siento como un torrente de fluídos disparados desde mi vagina con tanta fuerza que parece que se me caen las bragas.
Pues bien, cuando me dijo eso se me cayeron las bragas y no tuve más remedio que subir con ella.
Y ahora voy a actuar como una grandísima hijadeputa y dejo el resto para la siguiente entrada. Jaja! :P
Continued...
POR FAVOR CONTINUA LO QUE HAS EMPEZADO ...
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